Alergia1Vivimos en un mar de gérmenes y todos acabamos infectándonos de vez en cuando. No obstante, algunas personas sufren unas infecciones recurrentes que casi siempre se tienen que tratar con antibióticos. Por ejemplo, Pedro, dos años de edad, ha sufrido ocho infecciones de oído durante cada año de su vida. Julio, 32 años, necesita antibióticos de seis a ocho veces al año para tratar la sinusitis y la bronquitis.

Tanto Pedro como Julio tienen un problema debido a que sufren demasiadas infecciones. Otros pacientes pueden sufrir infecciones de mayor duración y más graves que las infecciones que sufren la mayor parte de las personas. Por ejemplo, Ana sufrió unas diarreas que duraron varias semanas cuando tan sólo tenía cuatro meses de edad, seguidas por una infección en su boca que se propagó sobre una gran superficie sobre sus nalgas. Andrea sufrió su primera infección cutánea a los 22 años de edad. Sus infecciones persistentes fueron provocadas por un tipo de bacteria que raramente provoca infecciones en personas saludables. Probablemente existe una explicación para cada una de estos historiales médicos.

Un especialista en alergias / inmunólogo que trate pacientes con problemas de infecciones tratará de entender el número, tipo y las razones de dichas infecciones. El descubrimiento de estas respuestas ayudará a establecer una estrategia de prevención y el tratamiento inicial necesario para las anormalidades inmunológicas.

Exposición y susceptibilidad a las infecciones

La infección se produce cuando un germen causante de enfermedades, como una bacteria, un virus o un hongo, invade el cuerpo. Para acabar infectado, debe atrapar el germen (exposición) y tener la capacidad de acabar infectado (susceptibilidad). La exposición es algo de lo que le advirtió su abuela cuando le ordenaba que se mantuviese apartado de José porque estaba enfermo. Aquellas personas con trabajos que exijan un contacto continuado con otras personas, como los maestros de escuela elemental o los vendedores, tienen más probabilidades de estar expuestos a mayores números de gérmenes.

La susceptibilidad es algo más complicada que la exposición. Todos somos susceptibles a infecciones provocadas por miles de gérmenes diferentes. El objetivo del sistema inmunológico es el de prevenir las infecciones por medio de reconocer gérmenes y eliminarlos o inutilizarlos antes de que puedan provocar una infección. El sistema inmunológico posee la capacidad única de memorizar la "cara" de un germen y de recordarlo para siempre, lo que lo convierte en algo extraordinario. Algunas familias de gérmenes poseen unas caras tan parecidas que cuando el sistema inmunológico memoriza la cara de un miembro de la familia, le protege de la infección provocada por
cualquier miembro de esa familia. Otras familias de gérmenes son tan diferentes que el sistema inmunológico debe memorizar cada cara de manera individual. Una vez que su sistema inmunológico haya memorizado la cara de un germen en particular y haya combatido con éxito contra éste, ya no será susceptible a una infección provocada por ese germen. La primera línea de defensa en contra de la infección se encuentra en donde el cuerpo contacta con el resto del mundo -la piel- así como el tejido superficial del sistema respiratorio y el sistema digestivo, las membranas mocosas. Es evidente que es más probable que se infecte un corte en la mano que una piel en perfecto estado. De igual manera, una irritación, hinchazón y lesión de las membranas mocosas de la nariz, sinusitis y pulmones proporcionan un terreno abonado para los gérmenes que provocan enfermedades. Si usted es alérgico a los ácaros del polvo, polen y al mildeu durante todo el año, puede que tenga alguna lesión en las membranas mocosas que pueden incrementar su susceptibilidad a las infecciones. Una vez que un germen haya entrado en un cuerpo, su sistema inmunológico se pone en guardia y entra en acción.

Infecciones comunes

Las infecciones más comunes son las infecciones del tracto respiratorio de origen viral - catarros. El niño promedio de corta edad con una edad situada entre 1 y los 3 años puede sufrir hasta 12 catarros al año. De manera característica, los síntomas del catarro duran entre cinco y diez días. Si un niño sufre 12 catarros al año, cada uno con una duración de 10 días y que generalmente mejora sin que necesite tratamiento con antibióticos. Podría parecer que casi siempre están enfermos y es verdad que lo están.
No obstante, estas infecciones no son preocupantes. Los catarros con un resultado del estrecho contacto que tienen los niños de corta edad con otros niños infectados, y por el hecho de que sus sistemas inmunológicos no están del todo evolucionados. Una vez que el sistema inmunológico del niño memoriza las caras de los muchos gérmenes que provocan los catarros, el niño se infectará con menos frecuencia.

Otra infección, la faringitis, es también una "enfermedad social" que sufren los niños y los adultos debido a que están en contacto con las personas afectadas. Aunque no entendemos del todo la razón por la que algunas personas sufren laringitis frecuentemente, sabemos que la laringitis recurrente es un indicador de inmunodeficiencia.

Muchas personas confunden la rinitis alérgica- que provoca malestar, picor nasal y una nariz que moquea y que dura semanas, pero que no es una infección- con un catarro o una infección que causa sinusitis. Su especialista en alergias/inmunólogo le puede ayudar a diferenciar las alergias de las infecciones, o saber cuando están presentes al mismo tiempo. Una vez que se elimina la posibilidad de una alergia, su especialista en alergia/inmunólogo que infecciones reflejan una mayor exposición a otras personas
con infecciones, y que infecciones son señales de advertencia de un problema en el sistema inmunológico llamado inmunodeficiencia. Existen muchas formas de inmunodeficiencia y aunque algunas son muy graves y pueden representar una amenaza para la vida humana, muchas son menos graves pero aún así son lo suficientemente importantes para provocar infecciones recurrentes o poco acostumbradas.

Señales de inmunodeficiencia

Las personas afectadas por inmunodeficiencia sufren los mismos tipos de infecciones que el resto de las personas - infecciones en el odio, sinusitis y neumonía. La diferencia es que sus infecciones se producen con más frecuencia, y con frecuencia son más graves y poseen un mayor riesgo de complicaciones. Además, las infecciones raramente desaparecen sin el empleo de antibióticos y con frecuencia se vuelven a producir una o dos semanas después de finalizado el tratamiento antibiótico.

Frecuentemente, estos pacientes necesitan muchos tipos de antibióticos para permanecer saludables. Los pacientes con algunas formas de inmunodeficiencia tienen más probabilidades que otras personas de sufrir infecciones en el interior de su cuerpo, en los huesos, articulaciones, corazón o cerebro.

En la mayoría de los casos, la frecuencia de la infección es la preocupación más importante, pero a veces una sola infección con un germen poco usual es suficiente para generar la necesidad de que el doctor realice una evaluación inmunológica detallada del paciente.

¿De manera que cuantas infecciones son demasiadas? Con frecuencia los especialistas en alergias / inmunólogos usan la frecuencia del uso de antibióticos para marcar la aparición de infecciones frecuentes. Los niños de mayor edad y los adultos con sistemas inmunológicos saludables raramente necesitan tratamiento antibiótico. No obstante, por las razones mencionadas anteriormente, muchos niños de más corta edad reciben varias terapias de antibióticos cada año. Por lo tanto, el número de infecciones de odio que puede resultar "normal" en los niños de menos de 5 años es algo anormal en los niños de mayor edad y en los adultos.

Las directrices generales para determinar si un paciente experimenta demasiadas infecciones son:

• la necesidad de más de cuatro tratamientos de antibióticos al año en niños o más de dos veces al año en adultos; < edad. de años 5 los hasta 3 después año un en oído infecciones nuevas cuatro>
• el desarrollo de neumonía dos veces sin importar el período de tiempo.
• más de tres episodios de sinusitis bacteriana en un año o de sinusitis crónica;
• la necesidad de antibióticos preventivos para reducir el número de infecciones; o
• cualquier infección con una gravedad poco acostumbrada provocada por bacterias que generalmente no provocan problemas en la mayor parte de las personas de la edad del paciente.

Si un paciente posee cualquiera de las condiciones que aparecen arriba, puede que sea recomendable realizar una evaluación de la inmunodeficiencia. Con mucha frecuencia, esta evaluación puede proporcionar resultados tranquilizantes e incluso mejorar la inmunidad del paciente ya que la inmunización puede ser parte de la evaluación. Si se detecta una inmunodeficiencia, un tratamiento temprano previene las complicaciones que contribuyen a empeorar otras infecciones y hacen que éstas sean más difíciles de tratar.

Aunque es más probable que los niños de corta edad se contagien con infecciones del tracto respiratorio que los pacientes de más edad, la supervisión de la infección en los niños y en los niños de corta edad es especialmente importante ya que generalmente las inmunodeficiencias más graves se hacen evidentes durante los primeros años de vida. La infección fúngica persistente de la boca o de la piel, la diarrea prolongada o un catarro persistente son todas señales de que un médico debe examinar al paciente con mayor detalle. Si una unidad de atención primaria o el médico de familia cree que la infección de un paciente excede la escala normal, el doctor debe aconsejar al paciente que visite un inmunólogo.

Las formas más comunes de inmunodeficiencia están provocadas por defectos en la capacidad del paciente de producir proteínas sanguíneas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que se fijan en los gérmenes y que ayudan al cuerpo a eliminarlos. Unas sencillas pruebas sanguíneas pueden medir el número de anticuerpos que produce un paciente. Para evaluar de una manera completa su salud en lo que respecta a la producción de anticuerpos, puede que sea importante medir una respuesta específica de los anticuerpos por medio de administrarle vacunas de difteria, tétano y de neumococos (neumonía) y realizar una prueba de sangre antes de la inmunización y tres o cuatro semanas después. Las pruebas cutáneas o las pruebas sanguíneas más especializadas pueden diagnosticar otras formas de inmunodeficiencia. En ocasiones las pruebas cutáneas de alergia se realizan debido a que con frecuencia las alergias contribuyen a la susceptibilidad a las infecciones, y muchos pacientes con inmunodeficiencia también sufren alergias.

Tratamiento de enfermedades recurrentes

¿Qué es lo que se puede hacer con las infecciones recurrentes? La comprensión de la base de la susceptibilidad de un paciente a las inspecciones es de importancia clave para minimizar los problemas de las infecciones. Una vez que su médico diagnostica correctamente su susceptibilidad, le podrá proporcionar un tratamiento que le ayude a disfrutar de una mayor calidad de vida. Hay disponibilidad de tratamientos para muchas inmunodeficiencias. Por ejemplo, las formas más comunes de inmunodeficiencia se tratan con transfusiones de anticuerpos llamados inmunoglobulinas intravenosas (IVIG). Su especialista en alergias / inmunólogo tiene experiencia en estos tratamientos, que ayudan a recudir al mínimo la infección, acelerar su recuperación y fortalecer su sistema inmunológico.

Los pacientes con antecedentes familiares de inmunodeficiencia o con infecciones graves inexplicables también se deberían evaluar para determinar el estado de su inmunodeficiencia, incluso antes de que desarrollen cualquier tipo de infección. En algunos casos esto se puede hacer en el momento del nacimiento. Un especialista en alergias / inmunólogo podrá aconsejar a los pacientes sobre el riesgo que corren otros miembros de la familia sean portadores o que puedan ser infectados por una inmunodeficiencia. Puede que otros pacientes sufran de inmunodeficiencias que se puedan reconocer antes del desarrollo de infecciones debido a la presencia de otras anormalidades. El reconocimiento de estas situaciones es muy importante, ya que las infecciones y sus complicaciones se pueden prevenir mediante un diagnóstico temprano y la pronta institución de medidas correctoras.

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